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Su legado a la educación de la niñez y la juventud
Para el Siervo de Dios Antonio Plancarte y Labastida, privilegiar la educación del corazón constituye las dos capacidades del ser humano: la inteligencia (razonar) y la voluntad (amar).

"Me repugna ver cómo se llena la cabeza y se deja vacío el corazón". (*)

Su fe en Dios y su gran celo apostólico le inspiraron llevar a la niñez y juventud mexicana que Dios puso en sus manos, al conocimiento y amor de Jesucristo.

Convencido del gran interés que la sociedad debe a la educación de la juventud, se ocupó de poner establecimientos que atendieran la formación integral de sus ciudadanos.
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